2 de noviembre de 2026
Agua dura en Gran Canaria: cómo afecta a tuberías, grifos y termos
Por qué la cal se acumula más rápido en las instalaciones de la isla y cómo prevenir sus efectos en fontanería.
Leer artículo
26 de octubre de 2026
Qué hacer cuando una arqueta ha quedado tapada por una obra o un pavimento nuevo y no se sabe dónde está.
Es una llamada que recibimos más a menudo de lo que la gente imagina: alguien tiene un atasco, un olor raro o simplemente necesita hacer una limpieza preventiva de su saneamiento, y cuando le preguntamos dónde está la arqueta, la respuesta es un silencio incómodo. No lo sabe. Y no es por descuido: en muchas viviendas de Las Palmas de Gran Canaria y de toda la isla, el registro quedó tapado hace años, en una obra que nadie documentó, y desde entonces nadie se ha vuelto a acordar de él hasta que ha habido un problema.
La buena noticia es que hoy no hace falta picar a ciegas el suelo para encontrarla. Con el equipo adecuado se localiza con bastante precisión antes de tocar nada.
Las situaciones se repiten mucho y casi siempre tienen la misma raíz: una obra que se hizo sin pensar en el mantenimiento futuro.
La más frecuente es la reforma del patio o la terraza. Se coloca un pavimento nuevo, gres, microcemento, césped artificial o incluso una solera de hormigón, y la tapa de la arqueta queda debajo. A veces se hizo a conciencia porque “molestaba estéticamente”, otras veces el operario ni siquiera la vio porque ya estaba cubierta de tierra. Lo mismo ocurre cuando se amplía una cocina, se cierra una galería o se construye un cuarto trastero sobre lo que antes era zona exterior.
Otro caso muy habitual es el de las viviendas heredadas o compradas de segunda mano. El propietario llega a una casa que no construyó, sin planos, sin contacto con quien hizo las obras y sin nadie a quien preguntar. Puede pasar una década sin incidencias y, el día que hay un problema de evacuación, descubre que no tiene ni idea de por dónde pasa el saneamiento.
Y luego están los jardines y las zonas ajardinadas. Aquí el tiempo hace el trabajo solo: la tierra se va acumulando, crece la vegetación, se planta un seto encima, se echa una capa de picón o de gravilla, y en pocos años la tapa queda enterrada bajo diez o quince centímetros sin que nadie haya tocado nada. Las raíces, además, suelen añadir su propio problema a la ecuación.
El procedimiento habitual combina dos herramientas que se complementan.
La primera es la cámara de inspección. Se introduce por un punto accesible de la red (un bote sifónico, un desagüe, una bajante o una arqueta que sí esté localizada) y se recorre la conducción hasta llegar al punto que nos interesa. La cámara no solo nos dice por dónde va la tubería: también nos muestra el estado interior, si hay raíces, roturas, sedimentos o pendientes mal resueltas, información que viene muy bien cuando se va a intervenir.
La segunda es el equipo de detección electrónico. La cabeza de la cámara lleva incorporada una sonda emisora, y en superficie se trabaja con un receptor que capta esa señal. Moviendo el receptor sobre el pavimento se localiza el punto exacto donde está la cabeza y, con la mayoría de equipos, también se estima la profundidad a la que se encuentra. Se marca sobre el suelo y ahí es donde está la arqueta.
El resultado es que, si finalmente hay que abrir, se abre un recuadro pequeño y acotado, no una zanja a base de pruebas. La diferencia en coste de reposición del pavimento y en suciedad dentro de la vivienda es enorme.
Si estás planteándote pavimentar un patio, cambiar el suelo de la terraza o hacer una reforma que afecte a zonas exteriores, el momento de localizar las arquetas es antes de empezar, no cuando ya está todo cerrado.
Una arqueta debe quedar registrable. Existen soluciones muy sencillas para que no cante estéticamente: tapas rellenables con el mismo material del pavimento, marcos de acero inoxidable, registros ocultos bajo una pieza suelta de gres. Todas son baratas comparadas con lo que cuesta levantar un suelo nuevo dos años después porque hay un atasco y no se puede acceder.
Lo mismo aplica si acabas de comprar o heredar una vivienda: localizar y documentar la red de saneamiento es una de esas cosas que no urgen hasta que urgen mucho.
Cuando hacemos este trabajo, no nos limitamos a marcar el punto con un spray y marcharnos. Entregamos un informe con la ubicación de la arqueta o arquetas localizadas, referenciada respecto a elementos fijos de la vivienda (una esquina, un muro, una puerta), con la profundidad aproximada y, cuando procede, el trazado de la conducción y las imágenes de la inspección.
Ese documento vale para el propietario, pero sobre todo vale para el siguiente: el industrial que venga dentro de cinco años, el comprador de la casa o tú mismo cuando ya no te acuerdes. Es la forma de que la arqueta no vuelva a perderse.
En Servicios Generales Manuel realizamos este tipo de localizaciones en Las Palmas de Gran Canaria y en el resto de la isla, con presupuesto gratuito y garantía por escrito del trabajo, y atendemos avisos las 24 horas. Si tienes una arqueta que no aparece o vas a empezar una reforma y prefieres asegurarte antes de cerrar el suelo, escríbenos o llámanos y lo vemos sin compromiso.
2 de noviembre de 2026
Por qué la cal se acumula más rápido en las instalaciones de la isla y cómo prevenir sus efectos en fontanería.
Leer artículo
19 de octubre de 2026
En qué casos los trabajos verticales con cuerda resuelven una reparación de fachada sin necesidad de montar un andamio.
Leer artículo
12 de octubre de 2026
Qué es el Certificado de Instalación Eléctrica, para qué trámites lo piden y quién puede emitirlo.
Leer artículo¿Necesitas un profesional en Las Palmas de Gran Canaria? Llámanos ahora.
☎ 629 122 008